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Running / diciembre 2016

Christian Scherf:Recordando el 2016

Caer ante el reto más esperado del año y combatir las adversidades del día a día: El mundial de Spartan Race – Lake Tahoe.

Ya por terminar el año siempre surge esta parte de reencuentro con uno mismo donde recapitulas acerca de lo que fue el año; de los logros obtenidos y sobre todo de los objetivos que quizá no se lograron como se hubiera deseado.

Pensándolo bien hoy, no me cabe duda que el mayor aprendizaje viene justo de esas caídas y derrotas que atraviesa uno…

Es curioso ver como mucha gente por fuera te veo como alguien invencible, súper fuerte, un mega atleta y sobre todo como alguien que no se puede caer.

Y claro, ¿cómo se nos puede ver “mal”, derrotados o “débiles” en redes sociales si proyectamos un estilo de vida que va un ritmo de 110%, entrenamientos y workouts fuertes; con competencias casi cada segundo mes incluso viajes para competir en el extranjero, mundiales y demás? 

Lo que realmente pocos saben es que al igual que la gran mayoría de los que nos ejercitamos por el gusto y pasión al deporte también tenemos un trabajo de tiempo completo que nos absorbe y consume casi todo el tiempo.

El trabajo-sin sorprendernos- nos genera estrés, retos, compromisos externos, viajes, y bueno, estar en muchas ocasiones sentados durante muchas horas del día sin mover mucho el cuerpo. (Afortunadamente puedo decir que amo mi trabajo y mucho.)

No siendo la parte laboral suficiente, también hay familia, amigos, una vida social, nuestras queridas mascotas, y demás actividades que nos ayudan a tener un equilibrio más completo en nuestras vidas.

Paréntesis:

-Para aquellos que incursionamos y nos apasionan las carreras de obstáculos como las Spartan Race, se nos cataloga como locos por hacer un tipo de carrera más extrema que requiere de aún más tiempo de preparación física por el gran esfuerzo que se requiere.-

¿Pero qué pasa cuando todo se derrumba por algún extraño padecimiento de salud que en mi caso debido a problemas gastrointestinales, hizo que acabara en el hospital enfermo a un poco más de un mes de la prueba más dura y esperada del año?

El mundial de Spartan Race que fue mi meta más anhelada y dura para este año.

En realidad no hay mucho que hacer más que aceptar las cosas como son y tratar de ser fuertes para poder recuperarse lo más pronto posible.

Eso eral el plan y lo que pensaba yo a pesar de frustrarme mucho al ni saber que sucedía con mi salud inicialmente.

Corrí muchas carreras previas para clasificar, entrené duro siempre y di todo para poder llegar lo mejor posible.

¿Por qué? Simple.

Quería superar lo hecho el año anterior buscando una superación y meta personal. Por pasión por este deporte que logra sacar lo mejor de mismo cada vez.

En pocas palabras, para ser mejor. Punto. 

Como fuera traté de recuperarme lo mejor posible, entre la enfermedad y dietas pedí más de 4 kilos (para alguien delgado como yo esto era muchísimo) y había perdido fuerza y entrenamientos por más de un mes.

Ya en Tahoe  el día de la carrera todo se convirtió en un juego de lucha entre cuerpo y mente. Una lucha que salió de la competencia misma y se convirtió en una lucha por sobrevivir.

Durante la primera mitad las cosas iban sorprendentemente bien, la apuesta era comenzar fuerte enfocado en la corrida y no errar obstáculos claves. Me mantuve entre un Top 50-70 hasta que la acumulación de obstáculos y pesos comenzaron a generar un cierto desgaste lógico.

Más obstáculos que lo normal, más pesos que los regulares y nuevos obstáculos que generaba incertidumbre. Era bastante predecible que el cuerpo lo resentiría.

Posteriormente a nadar el tramo que nos tocaba en el frio lago en la cima de una de las muchas montañas (con una temperatura de unos 4 grados aprox.) todo comenzó a derrumbarse.

La mezcla de la gélida agua, el clima fresco y los vientos intensos + mi pérdida de peso, el desgaste que llevaba de la carrera hasta ese momento y simplemente que mi cuerpo aún no estaba recuperado al 100%, hizo que comenzara con problemas de hipotermia.

Difícil de comprender la situación y de ver el momento en el que estaba entrando, yo lo único que tenía claro era que tenia que seguirme moviendo de alguna forma.

Mi cuerpo luchó para seguirse moviendo, seguir en la carrera pero ya no podía competir como tal.

La opción de abandonar se convertía cada más cercana debido al inmenso frío.

Era como si una aguja me drenara toda mi fuerza y energía conforme pasaban los minutos, pero muy dentro de mi sabía que detenerse era peor. Quería y tenía que terminar la competencia a como diera lugar.

Aun sin fuerza real en las piernas las mantuve moviendo. Entre que caminaba y trataba de correr bajé la montaña enfrentando los últimos obstáculos (errando los dos últimos) hasta que después de 60 burpees, 4 horas y 11 minutos crucé la meta. Ya sin lograr por supuesto el cometido de superar lo del año pasado pero había acabado y superado una gran y dura experiencia.

Todo ese día me sentía débil y fue duro digerir lo que había acontecido.

La semana posterior el doctor me dijo que no tuve que haber hecho la carrera idealmente y lo que me sucedió fue normal que me pasara.

Hoy veo y valoro mucho lo acontecido ya que aprendo mucho más de una experiencia como estas. Desde el haberme enfermado y haber tenido que confrontar muchos demonios en la carrera, hasta lo que me deja ahora como aprendizaje.

Nos vemos mermados y envueltos tanto en una rutina de vida y competencia misma constante con nosotros mismos que no nos damos oportunidad de frenar un poco y ver que somos vulnerables y no súper maquinas.

Todos nos cansamos, todos envejecemos cada día y todos nos caemos.

Yo caí no sólo en un ritmo de vida que me absorbió sino que también me llevó a haberme enfermado como consecuencia de la intensidad con la que vivía.

-los entrenamientos son también una tensión para nuestra mente, más si eres competitivo como yo-.

Y posteriormente también me caí durante la carrera qué quise que fuera perfecta al ser la carrera más importante del año.

Pero las cosas no son siempre como uno quiere y son estos momentos que te acercan más con lo que eres y con cómo poderse levantar para seguir adelante.

Hice 12 carreras este año, todas Spartan Races. 9 en EEUU y 3 en México sin ser un súper humano o mucho menos.

Hay que tener cierta disciplina para poder hacer todo lo que nos gusta sin dejar las responsabilidades que para la gran mayoría son muchas.

Ahora con este año que se acaba y del cual aún me estoy recuperando, ya estamos pensando en los siguientes retos de este 2017.

Hay que seguir creciendo y ser mejores con nuestras planeaciones de entrenamientos, de carreras y con la vida que llevamos. Si no lo único que lograremos es lesionarnos o enfermarnos sin poder hacer nada de lo que nos gusta.

La vida sin preguntar a veces nos pone retos que no tienen nada que ver con los deportivos (esos nos lo ponemos nosotros mismos la mayoría de las veces).

Sin duda estos son los más duros de enfrentar y vencer.

Pero de lograrlos -porque como sea lo lograremos-, seremos mejores personas cada día en cualquier actividad que realicemos.

Aroo!

Running / diciembre 2016
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